Usinig History to Motivate Language Students

by | Sep 3, 2021 | Classroom Culture

Although Manuela Saenz recently won official recognition as a true heroine of the South American Wars for Independence, she is still in many ways considered just a footnote in history compared to her paramour Simon Bolivar. Both Manuela and Simon lived extraordinary romantic lives, however, one could argue that Manuela’s life inspires more fascination and admiration. As the lover and savior (she was coined by Simon with the epithet “Libertadora del Libertador” when she saved his life on more than one occasion) of perhaps the most famous of all South Americans, she eventually ended up in backwater Peru living in dire poverty translating love letters for English speaking whalers who were pursuing Latina lovers. Oh the vicissitudes! 

Illegitimate to Legend

Manuela Saenz’s biography is well documented, and she is also colorfully depicted in one of the greatest of historical novels: Garcia Marquez’s The General in His Labyrinth. She rose from humble and “illegitimate” status (she was a bastard) to a legend, all within the context of patriarchal Spanish colonialism. Fiercely independent and brave, her heroism on the battlefield earned the rank of colonel in the Independence army, an achievement unprecedented in the early 19th century.  Her intelligence and beauty enchanted Simon Bolivar. They spent eight adventurous years together. Yet, once independence from Spain was assured, endemic factionalism destroyed Bolivar’s dream of a united South America. Bolivar had fallen out of favor, and he died most likely of tuberculosis in Santa Marta, Colombia while attempting to flee to Europe. As a “persona non grata”, Manuela was exiled first to Jamaica, but eventually made her way to coastal Peru where she sold tobacco and used her English fluency to translate for English and US sailors (she had been forced to marry an English merchant earlier in her life). She died in penury in 1856.  

Reading Activities for Language Students

Fortunately, many of Simon and Manuela’s love letters are preserved, which make for great reading and activities for language and history students! Having taught history and occasionally ESL for over twenty years, I have learned that one of the essential starting points for effective teaching and learning is first to engage the student. Combining historical context (especially when the history is juicy and tantalizing) with language acquisition undoubtedly motivates students. So the next time you are looking for material for a good lesson, look no further than the passionate exchanges between Simon Bolivar and Manuela Saenz.

The Love Letters – Manuela y Simon

Cuartel General en Guaranda a 3 de julio de 1822 

A la distinguida dama, Sra. Manuela Sáenz 

Apreciada Manuelita: 

Quiero contestarte, bellísima Manuela, a tus requerimientos de amor que son muy justos. Pero he de ser sincero para quien, como tú, todo me lo ha dado. Antes no hubo ilusión, no porque no te amara Manuela y es tiempo de que sepas que antes amé a otra con singular pasión de juventud, que por respeto nunca nombro. 

No esquivo tus llamados, que me son caros a mis deseos y a mi pasión. Solo reflexiono y te doy un tiempo a ti, pues tus palabras me obligan a regresar a ti; porque sé que esta es mi época de amarte y de amarnos mutuamente. 

Solo quiero tiempo para acostumbrarme, pues la vida militar no es fácil ni fácil retirarse. Me he burlado de la muerte muchas veces, y esta me acecha delirante a cada paso. 

Qué debo brindarte: ¿un encuentro vivo acaso? Permíteme estar seguro de mí, de ti y verás querida amiga quién es Bolívar al que tú admiras. No podría mentirte. 

¡Nunca miento! Que es loca mi pasión por ti, lo sabes. 

Dame tiempo, 

Bolívar

El Garzal, a 27 de julio de 1822 

A Su Excelencia general Simón Bolívar 

Muy señor mío: 

Aquí hay de vivaz todo un hechizo de la hermosa naturaleza. Todo invita a cantar, a retozar; en fin, a vivir aquí. Este ambiente, con su aire cálido y delicioso, trae la emoción vibrante del olor del guarapo que llega fresco del trapiche, y me hace experimentar mil sensaciones almibaradas. Yo me digo: este suelo merece recibir las pisadas de S.E. El bosque y la alameda de entrada al Garzal, mojados por el rocío nocturno, acompañarían su llegada de usted, evocando la nostalgia de su amada Caracas. Los prados, la huerta y el jardín que está por todas partes, serviránle de inspiración fulgurante a su amor de usted, por estar S.E. dedicado casi exclusivamente a la guerra.

Las laderas y campos brotando flores y gramíneas silvestres, que son un regalo a la vista y encantamiento del alma. La casa grande invita al reposo, la meditación y la lectura, por lo estático de su estancia. El comedor, que se inunda de luz a través de los ventanales, acoge a todos con alegría; y los dormitorios reverentes al descanso, como que ruegan por saturarse de amor… 

Los bajíos a las riberas del Garzal hacen un coloquio para desnudar los cuerpos y mojarlos sumergidos en un baño venusiano; acompañado del susurro de los guaduales próximos y del canto de pericos y loros espantados por su propio nerviosismo. Le digo yo, que ansío de la presencia de usted aquí. Toda esta pintura es de mi invención; así que ruego a usted que perdone mis desvaríos por mi ansiedad de usted y de verlo presente, disfrutando de todo esto que es tan hermoso. 

Suya de corazón y de alma, 

Manuela

El Garzal, a 28 de julio de 1822 

General Simón Bolívar 

Muy señor mío: 

Aquí estoy yo, ¡esperándole! No me niegue su presencia de usted. Sabe que me dejó en delirio y no va a irse sin verme y sin hablar… con su amiga, que lo es loca y desesperadamente. 

Manuela 

… aquí hay todo lo que usted soñó y me dijo sobre el encuentro de Romeo y Julieta… y exuberancias de mí misma.

Quito, 30 de diciembre de 1822 

Al Libertador Simón Bolívar 

Incomparable amigo: 

En la apreciable de usted, fecha 22 del presente, me hace ver el interés que ha tomado en las cargas de mi pertenencia. Yo le doy a usted las gracias por esto, aunque más las merece usted porque considera mi situación presente. Si esto sucedía antes que estaba más inmediata, ¿qué será ahora que está a más de sesenta leguas de aquí? Bien caro me ha costado el triunfo de Yacuanquer. Ahora me dirá usted que no soy patriota por todo lo que voy a decir. Mejor hubiera querido yo triunfar de él y que haya diez triunfos en Pasto. 

Demasiado considero a usted lo aburrido que debe estar usted en ese pueblo; pero, por desesperado que usted se halle, no ha de estar tanto como lo está la mejor de sus amigas, que es: 

Manuela

Quito, a diciembre 30 de 1822 

A S.E. El Libertador Simón Bolívar 

Señor mío: 

Yo agradezco a usted por el interés que toma sobre mi persona, porque usted bien sabe de mi presencia en cuerpo y alma a su lado. 

Sobre lo que me dice usted en su carta del 25 del presente, me hace sentir la soledad que acompaña lo que es ahora la distancia. 

Considéreme usted su amor loco y desesperado por unirme hasta la gloria de su ser; supongo que se halla usted en igual condición como lo está la más fiel de sus amigas, que es: 

Manuela

Cuartel General Pasto, a 30 de enero de 1823 

Mi adorada Manuelita: 

Recibí tu apreciable que regocijó mi alma, al mismo tiempo que me hizo saltar de la cama; de lo contrario, esta hubiera sido víctima de la provocada ansiedad en mí. 

Manuela bella, Manuela mía, hoy mismo dejo todo y voy, cual centella que traspasa el universo, a encontrarme con la más dulce y tierna mujercita que colma mis pasiones con el ansia infinita de gozarte aquí y ahora, sin que importen las distancias. ¿Cómo lo sientes, ah? ¿Verdad que también estoy loco por ti? 

Tú me nombras y me tienes al instante. Pues sepa usted mi amiga, que estoy en este momento cantando la música y tarareando el sonido que tú escuchas. Pienso en tus ojos, tu cabello, en el aroma de tu cuerpo y la tersura de tu piel y empaco inmediatamente, como Marco Antonio fue hacia Cleopatra. Veo tu etérea figura ante mis ojos, y escucho el murmullo que quiere escaparse de tu boca, desesperadamente, para salir a mi encuentro. 

Espérame, y hazlo, ataviada con ese velo azul y transparente, igual que la ninfa que cautiva al argonauta. 

Tuyo, 

Bolívar

Catahuango, a febrero 12 de 1823 

A Su Excelencia 

General Simón Bolívar 

A más de encontrarme condenada por mis parientes en Quito, la suerte al revés en mi matrimonio (siempre supe desde el principio que sería así), usted me incomoda con el comportamiento de usted, de sus sentimientos que son desprendidos de toda realidad. 

¿Dice usted que me piensa, me ama, me idolatra? 

¿Cree usted que este destino cruel puede ser justo? ¡No! ¡Mil veces no! ¿Quiere usted la separación por su propia determinación, o por los auspicios de lo que usted llama honor? La eternidad que nos separa solo es la ceguera de su determinación de usted, que no lo ve más. Arránquese usted si quiere, su corazón de usted, pero el mío, ¡no! Lo tengo vivo para usted, que sí lo es para mí toda mi adoración, por encima de todos los prejuicios. 

Suya, 

Manuela

Cuartel General de Lima, a 13 de septiembre de 1823 

A la señora Manuela Sáenz 

Mi buena y bella Manuelita: 

Profunda preocupación tiene mi corazón, a más de mi admiración por tu valentía al enfrentarte sola al anatema de la luz pública, en detrimento de tu honor y de tu posición. 

Sé que lo haces por la causa de la libertad, a más que por mí mismo, al disolver, con la intrepidez que te caracteriza, ese motín que atosigaba el orden legal establecido por la República, y encomendado al general Solom en Quito. 

Tú has escandalizado a media humanidad, pero solo por tu temperamento admirable. Tu alma es entonces la que derrota los prejuicios y las costumbres de lo absurdo; pero Manuela mía, he de rogarte: prudencia, a fin de que no se lastime tu destino excelso en la causa de la libertad de los pueblos y de la República. 

Prefiero que vengas a Lima, a fin de hacerte cargo de la secretaría y de mi archivo personal, así como los demás documentos de la Campaña del Sur. 

Con todo mi amor, 

Bolívar

Quito, septiembre 23 de 1823 

S.E. Simón Bolívar 

Señor: 

Bien sabe usted que ninguna otra mujer que usted haya conocido, podrá deleitarlo con el fervor y la pasión que me unen a su persona, y estimula mis sentidos. Conozca usted a una verdadera mujer, leal y sin reservas. 

Suya, 

Manuela

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